MiCA: Un hito en la regulación de criptoactivos en la Unión Europea»

El mundo de los criptoactivos está experimentando un cambio significativo con la llegada de la regulación de la Unión Europea conocida como Markets in Crypto Assets (MiCA). Esta regulación, que ha sido objeto de intensos debates durante más de dos años, tiene como objetivo establecer un marco regulatorio unificado para los criptoactivos en la UE.

¿Qué es MiCA?

MiCA es un conjunto de normas que buscan regular la emisión y admisión a negociación de criptoactivos, introducir la concesión de licencias para proveedores de servicios de criptoactivos y aclarar las obligaciones regulatorias para los emisores de tokens y proveedores de servicios de criptoactivos. Esta regulación es un paso importante para unificar el enfoque regulatorio en los 27 estados miembros de la UE.

¿A quién afecta MiCA?

MiCA se dirige a tres categorías de participantes: los emisores de criptoactivos, los Proveedores de Servicios de Criptoactivos (CASP) y cualquier persona que realice operaciones con criptoactivos admitidos en una plataforma de negociación de criptoactivos gestionada por un CASP autorizado. Los emisores de criptoactivos no se refieren necesariamente a la entidad o empresa que creó los criptoactivos. Más bien, el emisor de un criptoactivo es la “entidad legal que presenta al público cualquier tipo de criptoactivos” o “busca la admisión de dichos criptoactivos en una plataforma de negociación de criptoactivos”. El marco regulatorio aplicable también dependerá del tipo de criptoactivo que se ofrezca.

Qué servicios regula MiCA

MiCA regula varios tipos de servicios, incluyendo la custodia y administración de criptoactivos en nombre de terceros, la operación de una plataforma de negociación para criptoactivos, el intercambio de criptoactivos por fondos y otros criptoactivos, y la gestión de cartera en criptoactivos. Según MiCA, todos los CASP deben cumplir con las siguientes obligaciones generales: estar autorizado por una autoridad competente en un estado miembro de la UE, cumplir con los requisitos del capital mínimo, actuar con honestidad, equidad y profesionalidad en interés de los clientes, salvaguardar los criptoactivos y fondos de los clientes y evitar su uso en su propio interés, asegurar la buena reputación, conocimiento, experiencia y habilidades de los miembros del órgano de dirección, establecer políticas y procedimientos adecuados, incluida la prevención del lavado de dinero (AML), continuidad de servicios y seguridad de datos, establecer y mantener procedimientos efectivos para el manejo de quejas, mantener y operar una política efectiva para prevenir conflictos de intereses.

Siguiente paso

La llegada de MiCA es un hito importante en el sector de los criptoactivos. Aunque todavía hay áreas que necesitan ser abordadas, como la regulación de los NFTs y las plataformas de finanzas descentralizadas, MiCA proporciona un marco regulatorio sólido que permitirá a los actores del sector operar con mayor seguridad y confianza. Sin embargo, MiCA no recoge aspectos clave como una clara regulación para NFTs, las plataformas de finanzas descentralizadas, las DAO, o incluso completa claridad (puede quedar a interpretación en determinados casos de uso) sobre cuándo un depósito tokenizado es e-money token y cuándo no.

A este respecto, no hay duda de que los actores del sector, nativos o no, tienen trabajo por delante para adaptarse a la norma. Los actores nativos, como los exchanges y los custodios de activos digitales, tendrán que llevar a cabo análisis de políticas y procedimientos a todos los niveles, y definir planes de acción que les permitan adecuar su realidad a la exigencia del reglamento para poder optar a licencia.

Por otro lado, los actores tradicionales, como los bancos y depositarios, aunque exentos de requisitos de licencia, de cara a ofrecer esta nueva tipología de servicios, deberán realizar adaptaciones en sus políticas y controles para manejar una nueva tipología de activos y responder a nuevas variantes de riesgo dentro de las verticales de riesgo que ya gestionan.

Además, los supervisores y reguladores tendrán que ayudar a la digestión de la norma mediante guías que aterricen las obligaciones, así como, especialmente los supervisores, trabajar en mecanismos y soluciones que les permitan monitorizar nuevos tipos de operativa.

En definitiva, llegados a este punto los diferentes actores del sector deberán hacer frente a múltiples desafíos y, en este sentido, necesitarán ayuda para realizar una adecuada interpretación del reglamento, no solo desde el ámbito legal y regulatorio, sino también desde sus implicaciones operativas y de riesgos. A su vez, las organizaciones tendrán que adaptar sus modelos operativos y de riesgo, incluyendo el desarrollo de políticas y procedimientos concretos. Además de necesitar apoyo para el lanzamiento de nuevas líneas de negocio dentro del marco del reglamento y de aplicación a licencias.